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La alternativa latinoamericana

Un periodismo de historias, no simplemente de noticias rápidas; un periodismo con mirada y voz de autor, más allá del producto impersonal de la factoría informativa; un periodismo bien contado, pero no por pura habilidad narrativa sino por la necesaria fundamentación en la investigación y el trabajo de campo, así como por la depuración creativa de un buen proceso de edición; un periodismo que aspira a enganchar, pero apostando a temas duros, al conocimiento, al respeto por la audiencia y no a la engañosa banalidad mediática. Esta es la apuesta vocacional y estratégica de un creciente grupo de jóvenes periodistas y nuevos medios de América Latina.

Las señales se multiplican en la última década: han surgido publicaciones impresas y sitios de Internet que valorizan la crónica y el reportaje (como Gatopardo, Etiqueta Negra, Soho, Piauí, El Malpensante, The Clinic, El Faro, El Puercoespín, Anfibia, Orsai, Prodavinci, Cometa, Marcapasos, etc.), se consagran nuevos títulos y nombres en antologías, y salen a la luz más y más libros periodísticos en papel y formato de e-book. Lo mejor es que sectores del público, nichos de mercado, parecen auténticamente interesados, lo que incrementa gradualmente la presencia e impacto político y social de este género, en tanto que los académicos lo vuelven objeto de estudio y se experimentan fórmulas para lograr la sostenibilidad económica de proyectos arriesgados, apelando a donaciones, alianzas e ingeniosos métodos de fidelización de los lectores. Por su parte, los practicantes del género se congregan en talleres y en encuentros mayores de intercambio y autocrítica como el de Nuevos Cronistas de Indias 2,  que el pasado octubre reunió en México a un centenar de autores, maestros, editores y promotores de la crónica periodística de los países de Hispanoamérica y Brasil.

¿Qué tanto le debe este movimiento, que cada vez encuentra más puntos de contacto con España, a la corriente del Nuevo Periodismo? Algo, sin duda, empezando porque el periodismo de los Estados Unidos ha generado modelos fundamentales para medios y periodistas del mundo entero, como el apego a los hechos y la intervención de los editores. También porque la lectura de Capote, Wolfe, Talese y otros miembros de esa “banda” es hoy obligatoria para una buena educación periodística. Sin embargo, cuenta mucho más la inspiración y el ejemplo de la tradición propia de periodismo literario.

Vale la pena aclarar que el nombre originalmente escogido por Gabriel García Márquez para la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, no pretendía alinearla con el concepto del Nuevo Periodismo gringo, aunque en aquel momento fundacional de 1994 éramos conscientes de esa resonancia inevitable, sino que expresaba la intención de contribuir a la renovación de nuestro periodismo con talleres prácticos para formar nuevos periodistas.

La tradición de la gran crónica latinoamericana se remonta a finales del siglo XIX con escritores como José Martí, Rubén Darío y Manuel Gutiérrez Nájera. A lo largo del siglo siguiente, antes de la eclosión del Nuevo Periodismo, se configura una enorme lista de autores americanos de lengua española, cuyos textos se siguen leyendo con asombro, placer y reverencia. Algunos nombres obvios son los de Roberto Arlt, Salvador Novo, César Vallejo, Rodolfo Walsh, Carlos Monsiváis, Tomás Eloy Martínez, Elena Poniatowska, Edgardo Rodríguez Juliá y Gabriel García Márquez. Las generaciones sucesivas incluyen maestros que se han aglutinado en torno a la FNPI para formar y promover nuevos narradores periodísticos, entre otros Alma Guillermoprieto, Martín Caparrós, Juan Villoro, Alberto Salcedo, Julio Villanueva Chang, Leila Guerriero y Cristian Alarcón. Sus aportes, y los de otros cronistas estupendos, han confluido en el movimiento que desde América Latina trata de ensanchar los espacios de un periodismo narrativo de altas ambiciones e ideales, ante un futuro carente de certidumbres para el oficio y el negocio del periodismo.

Krámnik otea más gloria

Blancas: V. Krámnik (Rusia, 2.810). Negras: P. Svídler (Rusia, 2.747). Defensa Gruenfeld (D85). Torneo de Candidatos (8ª ronda). Londres, 24-3-2013.

Krámnik puede lograr hoy el pase a otra final del Campeonato del Mundo (london2013.fide.com) tras acumular cinco puntos en las seis últimas rondas. Sin embargo, está empatado a puntos con Carlsen, quien, tras su triunfo agónico de ayer después de casi siete horas de lucha ante Radyábov, supera al ruso en número de victorias. En todo caso, el virtuosismo del ruso en el manejo de pequeñas ventajas es impresionante: 1 d4 Cf6 2 c4 g6 3 Cc3 d5 4 cxd5 Cxd5 5 e4 Cxc3 6 bxc3 Ag7 7 Cf3 c5 8 Ae3 Da5 9 Dd2 Cc6 10 Tc1 cxd4 11 cxd4 Dxd2+ 12 Rxd2 0–0 13 d5 Td8 14 Rc2! Ce5 (novedad) 15 Cxe5 Axe5 16 Ac4 Ad7 17 f4 Ad6 18 Rb3! (tras 18 e5?! Aa3! y Aa4+, las negras estarían mejor) 18 ..f6?! (parece mejor 18 ..b5) 19 a4! Tdc8 20 h4 Tab8 21 Ab5! Axb5 22 axb5 a6 23 b6! (aunque este peón, fijado en casilla negra, sea débil a largo plazo, de momento cumple la función esencial de que las negras continúen ahogadas, sin contrajuego) 23 ..Rf7 (Svídler dijo después que la defensa quizá fuera menos difícil con 23 ..h5) 24 h5 Txc1 25 hxg6+ Rxg6 26 Axc1 Tg8 (Krámnik pensaba contestar a 26 ..h5 con 27 Ae3 Tg8 28 g3 y Af2, que le daría una pequeña ventaja; se puede intentar 26 ..Ac5!?, pero las blancas tendrían ventaja tras 27 f5+ Rg7 28 Af4 Tg8 29 Ac7 por la eventual ruptura en e5) 27 g4! h6! 28 Th5! Rf7? (era el momento de 28 ..Ac5! 29 e5 fxe5 30 fxe5 Th8 31 Af4 Axb6 32 d6 Ad8!, y parece que las negras aguantan) 29 e5 Ac5 30 e6+! Rf8 31 Th4 (parece aún más fuerte 31 Th3! Axb6 32 Tc3) 31 ..Rg7 32 f5 Td8 (si 32 ..Th8 33 Th3! Ad6 -si 33 ..Axb6? 34 d6 exd6 35 Axh6+!, ganando-34 Ad2 Ac5 35 Ab4, ganando) 33 Axh6+ Rg8 34 Rc4 Axb6 35 g5! Af2 36 Tg4 Rh7 (diagrama) 37 gxf6! exf6 38 e7 Tc8+ 39 Rb3 Ac5 40 Tc4, y Svídler se rindió.

 

Correspondencia: ajedrez@elpais.es

La era de la información es también la edad de oro de los rumores

La información es una pieza clave en la vida de cualquier persona, ya sea para saber qué horario debe cumplir, cómo desempeñar una función o qué puede ser peligroso y cómo evitarlo. Por eso, Hans-Joachim Neubauer (Neuss, Alemania, 1960) se interesó por la rumorología para escribir Fama: Una historia del rumor (Siruela). "Es un agente histórico del que nadie habla, al que no se reconoce, pero que tiene fuerza sociológica. Es interesante ver cómo distintas sociedades han tratado el rumor y cómo reconocen su poder y peligro al mismo tiempo", explica al teléfono desde Berlín entre el alemán y el inglés.

Poder. Secreto. Seductor. La habladuría, escurridiza e incontrolable, no solo sigue existiendo, cuenta el alemán, sino que recobra fuerza ante las nuevas tecnologías. El ser humano no es capaz de escapar de la tentación del poder que confieren la información y el rumor.

Lejos de la idea de que una sociedad desarrollada y civilizada está a salvo del rumor, Neubauer advierte de que la habladuría ha encontrado cobijo en las nuevas formas de comunicación. Estas herramientas contribuyen a su difusión, entendido como una voz "tan relevante como imposible de corroborar" que se propaga de forma autónoma y rápida. Para ello, Internet y las nuevas tecnologías fomentan dos aspectos vitales: llegar a un grupo numeroso de personas y que se apele a sentimientos fuertes como el miedo, el odio o la incertidumbre –algo de actualidad ante el escenario de crisis–. "Internet es muy rápido y cualquier desmentido llega siempre tarde. Estamos ante una nueva era del rumor".

Gracias a esta arma de doble filo, el rumor y la propaganda que, afirma Neubauer, nunca han estado interesados en la verdad, podrían afectar incluso a los medios de comunicación. "Es importante citar bien y nombrar las fuentes. Lo mejor contra el rumor es la palabra escrita. Está ahí al día siguiente y puedes compararla con la realidad", receta el también periodista y profesor universitario. Este peligro puede, asimismo, verse incrementado si la información se ve presionada además por la inmediatez y prisa, como explica el sociólogo francés Pierre Bourdieu en Sobre la televisión (Anagrama).

Por ello Neubauer incluye en su libro un apartado a las desconocidas clínicas del rumor (rumour clinics), que empezó el psicólogo estadounidense Gordon Allport (1897-1967) en 1942. A través de la recopilación de habladurías y su estudio, un grupo de intelectuales trató de controlar la propagación e impacto de los rumores. "Publicaban artículos en periódicos para deconstruirlos. Explicaban por qué tendían a creérselos, de dónde venían, por qué eran peligrosos, etcétera". Sin embargo, el peligro no es nuevo aunque sí comenzó a ser lo suficientemente importante como para que gobiernos e instituciones prestaran atención de forma especial. "Llegó hasta el ejército. Se pusieron películas a los soldados para concienciarlos. De aquella época recuerdo un cartel: Zip your lips and save a ship (Cierra la boca y salva un barco). Era genial, genial, sencillamente genial", se maravilla el alemán.

A lo largo de los siglos, pheme –la personificación del rumor en la mitología griega– o fama, ha sido representada de diferentes maneras: como una mujer con una o dos trompetas, un hombre armado –por Cesare Ripa– o, incluso, como un monstruo de muchas cabezas. En un texto de Shakespeare que recoge Neubauer, el rumor es definido como "una flauta donde soplan las sospechas, los recelos, las conjeturas, y tan sencilla y fácil de toca, que ese monstruo sin arte, de cabezas innúmeras, la multitud eternamente discordante y bullidora, puede hacerla resonar".

¿Y por qué tanto interés por el rumor y el cotilleo? "Es una cuestión de poder, permite a cualquiera formar parte de una discusión moral sin ser la persona que opina", ríe Neubauer. "La habladuría se centra en el secreto, en lo escondido, que suele ser algo negativo. Las personas ocultan su lado oscuro de otros (...) Contar algo te mete en el papel de alguien que sabe lo que hay detrás, has descubierto algo. A los rumores les gusta descubrir algo, es sexy y todos quieren tenerlo".

*Fama: Una historia del rumor, de Hans-Joachim Neubauer. Traducido por Germán Garrido y editado por Siruela. 232 páginas.

Doghouse Diaries


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